El ejemplo de un padre será siempre un espejo en el cual reflejarse, además del impulso para lograr las metas que te propones, como lo fue para Eduardo Juárez en su vida dentro del running.

 

Existen varias razones por las que la gente comienza a hacer ejercicio o se especializa en una disciplina. Para muchos, es adoptar una forma de sentirse bien o encontrar una vía de entretenimiento; para otros, es un estilo de vida que vieron desde muy niños.

 

Aunque comenzó a correr formalmente y a un alto nivel en 2006, desde muy chico Eduardo Juárez vio en la figura de su padre la disciplina y el esfuerzo para una vida sana y atlética. “Toda la vida mi papá se levantó a las seis de la mañana para ir a correr, es una persona muy disciplinada”, comenta. “Por acompañarlo, corrí mi primer maratón en Chicago, en 2002, ya que él hacía un viaje cada año para estas competencias, aunque realmente empezó a llamarme la atención hasta 2006”.

 

Sin lugar a dudas, habiendo heredado la disciplina, constancia y dedicación de su progenitor, a partir de ese año tomó mucha más relevancia en su vida el hecho de correr. Eduardo se describe como alguien que, cuando le gusta algo, disfruta prepararse en todos los sentidos, tanto teóricos como prácticos, y aunque comenzó sin entrenador poco a poco se fue enamorando de esta especialidad y todo lo que engloba.

 

 

¿Qué te ha enseñado correr?

Aprendo algo nuevo todos los días, ya que cada carrera es diferente y de todo se aprende. El hecho de correr solo, que siempre se me ha dado, me ayuda a conectarme conmigo mismo y desconectarme de todo”.

 

En la experiencia de Eduardo, conforme pasaban los kilómetros, las carreras y los maratones, empezaba a experimentar las mejoras en su desempeño, lo que al día de hoy lo sigue motivando a continuar en esta que es su pasión. “A mí, correr lo que más me ha dejado es una perspectiva. En su momento fue calificar a Boston y fue un proceso de tres años y nueve maratones, pero es eso, perspectiva de saber que si te lo crees puedes lograr lo que quieras”.

 

Habiendo calificado ya nueve veces al maratón, que era su principal meta (Boston), y teniendo una vida en familia y profesional, correr sigue siendo parte muy importante en su vida. “Esto se arraigó dentro de mi vida diaria, se volvió una disciplina y un estilo de vida”, explica.

 

Siendo una voz autorizada para todos aquellos que inician o desean correr un maratón, su ejemplo deja claro que la preparación en todos los sentidos es vital para alcanzar éxitos como los suyos, aunque hoy en día hay que tener cuidado con todos los datos a los que se tiene acceso. “Tanta información se vuelve en desinformación. Hay que cuidar las fuentes, quién escribe, por qué y también con quién entrenas, que sea alguien experimentado y sepa lo que hace”, enfatiza Eduardo.

 

Correr un maratón es una tarea dura, un proceso que dura entre 16 y 18 semanas, hasta que cruzas la meta. Y aunque Eduardo lleva ya incontables kilómetros en sus piernas, algo tiene muy claro: quiere seguir acumulándolos mientras el cuerpo se lo permita y lo hará por tres razones: salud, aprendizaje y perspectiva.

 

Eduardo está usando los leggins MCS

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