Se define como una persona competitiva y desde chica lo ha demostrado. Hace 10 años, lo que comenzó como una moda terminó convirtiéndose en un estilo de vida.

 

Mariana Lazo, junto con su hermana gemela Gaby, fue una asidua deportista desde muy niña, ya que practicó natación muchos años y siempre demostró un gran espíritu competitivo.

 

Pero no fue hasta hace 10 años que el running apareció de una forma más estructurada en su vida. Incluso confiesa que empezó por una tendencia: “Se empezaron a poner de moda las carreras y mi primera fue un 10K, en Puebla”. Y agrega: “Desde ese momento comenzó a gustarme y como soy muy competitiva, quería más y más”.

 

Su afición por correr comenzó a tener mayores dimensiones y con ello aumentaban las distancias. “Después corrí un medio maratón, pero la verdad siempre había tenido el sueño de hacer un maratón, aunque solo uno en mi vida; sin embargo, ya que lo logras te vuelves adicta”.

 

 

¿Qué te volvió adicta al maratón?

 

“Como desde niñas mi hermana y yo competimos, eso nos creó esta cuestión de completar objetivos, de llegar siempre a la meta, y el maratón finalmente significa un gran esfuerzo y no solamente es la carrera, si no todo el proceso del entrenamiento, que es algo increíble”.

 

Mariana tiene claro que la competitividad con que ha vivido siempre es algo que le ha dado un impulso para lograr algo cada vez que se lo propone. Finalmente, en running ha encontrado una forma de saciar sus necesidades de competencia. “Siempre existe una competencia con las demás mujeres con las que corres, o hasta con la misma Gaby, pero creo que más que eso es conmigo misma, en perfeccionar y tener mejores tiempos”, expresa.

 

Centrada y con los pies bien puestos en la tierra, tiene algo muy claro: “Cualquiera puede correr y hacer un maratón. Todos pueden conseguirlo mientras haya disciplina y les apasione”.

 

El correr le ha dado muchas lecciones y aprendizaje a Mariana, porque “así como en el deporte, aplicas todo en el trabajo y tu vida diaria”. Y no titubea en decir que esto le ha dejado “responsabilidad, disciplina y el fijarse metas y objetivos”.

 

“Al final, es un estilo de vida y a mí me encanta el del corredor, porque empieza desde que te levantas, con la alimentación y todo lo que te rodea. Sacrifico muchas cosas, pero no me duele, porque amo correr”, concluye.

 

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