Todo el mundo habla del  famoso “muro”, esa barrera que no te permite ver más allá cuando estás corriendo y te impide cumplir tus objetivos como corredor. Todo maratonista está familiarizado con ese punto cerca del kilómetro 30, en el cual sientes ganas de parar, la energía se está agotando y la desmotivación empieza a llegar.

Sin embargo, el muro puede presentarse en distintas formas como lesiones, desmotivación, cansancio, malestares, etcétera. Cualquiera de estos obstáculos son algo negativo, pero la ventaja de conocer e identificar estas barreras permite anticiparnos e idear el plan para vencerlos. En este artículo nos centraremos en la desmotivación y el poder de la mente para seguir adelante.

Cada vez surgen más investigaciones que apuntan a motivos adicionales. De acuerdo con algunos expertos en fisiología del ejercicio, existen más datos acerca de que los músculos no son el factor limitador, sino que es la mente.

Cuando te encuentres en plena carrera y creas que ya no puedes más; cuando sientas que las piernas se vuelven gelatina, recuerda por qué empezaste. Al plantearte hacer cierta competencia, sin importar si es corta o larga, tu mente sabía que podía lograrlo, entrenaste para ese día y es momento de probarte a ti mismo. Es importante que en cualquier carrera tengas presente que el verdadero reto es contigo mismo y no con los demás.

Trata de hacerte el recorrido más placentero. Escoge música que te guste, busca un “pacer” para mantener el ritmo sin sufrir y ponle atención al camino, lo que vez alrededor, las personas echando porras o el paisaje. Trata de disfrutar cada paso.

Para aumentar la fuerza de voluntad se necesitan dos cosas: determinación y autoconfianza. Ten un diálogo interno y repítete que sí puedes. De esta manera encontrarás una energía renovadora en tu interior.

 

 

En un estudio de 2015, llevado a cabo por investigadores españoles, se puso a pedalear a un grupo de estudiantes universitarios en bicicletas ergométricas y se les indicó que no pararan hasta que no pudieran más. Después, se tomó una biopsia de los músculos de la pierna para medir el ATP (una molécula energética) que quedaba en ellos. El resultado fue que los jóvenes podrían haber pedaleado siete minutos más. No era el cuerpo el que había dado la orden de parar, sino la mente.

Esto sugiere que todos los atletas pueden conseguir más si recuerdan que lo que el cerebro considera que es el límite, no lo es de hecho para el cuerpo. Nos detenemos, porque tenemos la sensación de no poder seguir, pero en realidad, desde un punto de vista bioquímico, sí podemos.

Como tip previo a la competencia, incrementa tu consumo de proteína. Los estudios muestran que aumentar la ingesta de aminoácidos (los elementos que constituyen las proteínas) ayuda a que los deportistas se sientan más fuertes y despejados.

¡Recuerda que el entrenamiento es la clave para darte seguridad en la carrera y nunca olvides que el sufrimiento es temporal, pero la gloria es eterna!

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